El presidente del Banco Central de Nicaragua, Ovidio Reyes, manifestó que “Aunque el déficit de precipitaciones ha influido en los rendimientos del sector primario, la diversificación productiva y la apertura de nuevos mercados regionales mantienen el dinamismo económico del país.

El ejecutivo agregó que, pese a los desafíos climáticos provocados por el fenómeno El Niño en la región, la economía de Nicaragua registra una notable capacidad de resiliencia y adaptación. Dado el perfil agrícola de Nicaragua, se está exportando hortalizas, un comportamiento que no veíamos antes. Este año registra un crecimiento importante en la exportación de tomate, chiltoma y repollo.

Añadió que el sector agrícola registró una variación del menos 2.4 por ciento en el primer trimestre y del menos 2.9 por ciento en el segundo trimestre debido a la sequía. Asimismo, el calentamiento de las aguas oceánicas ha impactado temporalmente al sector pesquero, desplazando a las especies marinas hacia aguas más profundas y afectando la captura de peces y la producción de camarón.
Para Reyes, la fortaleza del modelo económico nicaragüense radica en su diversificación y equilibrio interno: cuando un rubro se desacelera por factores climáticos, otros sectores dinámicos como la construcción, el consumo privado y las exportaciones generales sostienen el crecimiento del país.




