Más de 2 mil personas han entrado este mes a Panamá por la frontera con Costa Rica en un creciente flujo migratorio inverso, hacia el Sur, tras ver frustrada su intención de ingresar a Estados Unidos, al tiempo que sigue cayendo el número de migrantes que insisten en ir hacia el Norte, informó el presidente panameño, José Raúl Mulino.
Durante su conferencia de prensa semanal, el jefe de Estado señaló que se espera que este febrero cierre con 410 migrantes más o menos, en su mayoría venezolanos, llegando a Panamá en ruta hacia el Norte tras cruzar la peligrosa selva del Darién, la frontera natural con Colombia por la que hasta hace pocos meses transitaban miles de personas al día.
La cifra de febrero, al compararla con los 2 mil 229 inmigrantes que llegaron al país en ruta hacia el Norte en enero pasado, supone una reducción muy grande y positiva, que contrasta con el flujo migratorio inverso, que va en ascenso, expresó Mulino.
Estos migrantes, en su gran mayoría venezolanos, proceden de México, con la intención de llegar a través de la costa del Caribe a Colombia y de allí a su país o un tercer destino, y evitar adentrarse nuevamente en la selva, que es la única vía terrestre que comunica al istmo centroamericano con el Sur del continente.




